Yerko Petricic (Chile)


Yerko Petricic

¿Cuál fue la razón que te hizo quedarte en el tatuaje?.

Siempre tuve la certeza de que esto era lo que quería hacer. Nunca encontré una razón para dejar de tatuar ni para pensar en dedicarme a otra cosa. El tatuaje es una parte esencial de mi vida y, como consecuencia, soy un apasionado de todos los caminos que nacen de él: el dibujo, la pintura, el propio acto de tatuar y la construcción de máquinas para hacerlo. Todo el universo de posibilidades que existe en torno al tatuaje me sigue fascinando y es lo que me motiva a mantenerme fiel a este oficio.

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¿Qué característica del tattoo es la que te hace querer nunca dejarlo?

Es difícil elegir una sola característica, porque, sinceramente, me gusta todo lo que rodea al tatuaje. Me gusta tatuar como principio; es un acto que me entrega alegría y paz al mismo tiempo. Como dije antes, vivo para esto y es una parte fundamental de mi vida.

El tatuaje me mantiene en un ejercicio creativo constante, y eso es algo que me cautiva cada día. Si tuviera que destacar algo, sería el desafío permanente. Siempre hay algo nuevo por aprender, perfeccionar o crear, y esa búsqueda es una de las cosas que más me motiva a seguir creciendo.

También está la belleza del tatuaje, que para mí es incomparable. Me sigue sorprendiendo cómo, con herramientas tan simples, es posible crear algo tan significativo y duradero en la piel de otra persona.

Y, por último, está todo lo que ocurre alrededor de este oficio: la posibilidad de viajar, conocer nuevos amigos y compartir con tatuadores increíbles, de quienes siempre se aprende algo, ya sea sobre el tatuaje o sobre la vida misma. Creo que todo eso hace que nunca deje de entusiasmarme este camino.

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¿Porque magnéticas y porque no en algún caso?

Para mí, esta es una pregunta muy técnica. Tanto una máquina magnética como una rotativa son simplemente herramientas para tatuar, y cada una tiene virtudes que se adaptan a distintas necesidades.

En mi caso, prefiero las máquinas magnéticas para hacer líneas. Me gusta la fuerza y el carácter que tienen; me permiten trabajar con mayor agilidad, hacer modulaciones y conseguir terminaciones más orgánicas.

En cambio, para pintar o sombrear, creo que lo más importante es la constancia, tanto en el golpe como en la presión. Ahí es donde, para mí, una buena rotativa destaca por excelencia. Creo que esa es una de las razones del enorme éxito que han tenido las máquinas tipo pen: basta con subir o bajar el voltaje para cambiar la velocidad, mientras que la consistencia del golpe se mantiene prácticamente igual.

Curiosamente, ese mismo tipo de golpe es el que he intentado replicar durante todos estos años construyendo máquinas. Cada vez que calibro una shader de bobinas busco esa sensación de estabilidad y consistencia, pero conservando la esencia de una máquina magnética. Siento que en el taller estamos cada vez más cerca de conseguirlo.

¿Que tan americano y que tan japonés sería la medida justa para ti?

Me considero un tatuador que se mueve de manera natural entre el tatuaje tradicional americano, el japonés y el tribal. Más que buscar una mezcla exacta entre esos lenguajes, intento que cada composición encuentre su propio equilibrio.

Al momento de diseñar, uso el criterio que creo que la imagen necesita, siempre con el debido respeto por el imaginario cultural y el origen de cada tradición. Hay decisiones que son muy intuitivas: a veces una composición pide una influencia más japonesa; otras veces, una resolución más cercana al tradicional americano o al tribal.

No creo que exista una medida justa entre uno y otro. Para mí, la proporción la define lo que quiero representar y lo que la imagen necesita para expresarse de la mejor manera posible.

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¿En que punto de tu carrera viste que estabas comenzando a entender el tattoo?

Es una pregunta difícil, porque creo que uno nunca termina de responderla. Entender el tatuaje es una búsqueda constante, no solo dentro del oficio, sino también en la vida cotidiana. Hay momentos en los que todo fluye y otros en los que las cosas no salen como uno espera, y es justamente ahí donde más aprende.

Si tuviera que identificar un punto de inflexión en mi carrera, diría que fue cuando comencé a viajar. Conocer otros lugares, compartir con distintos artistas y enfrentar contextos nuevos me hizo entender muchas cosas sobre el tatuaje, pero también sobre mí mismo. Fue un proceso que me obligó a enfrentar mis miedos y a confiar en mis capacidades.

Aun así, siento que el aprendizaje nunca termina. En un plano más personal o espiritual, sigo en una búsqueda constante por entender hacia dónde quiero ir y cómo dirigir toda esa energía para darle un sentido cada vez más profundo a este oficio.

¿Cambio algo en tu trabajo después de comenzar a hacer máquinas de bobinas?

Siempre he sentido un gran interés por las máquinas de bobinas. Mi curiosidad por entenderlas nació, en realidad, desde la necesidad.

Cuando comencé a tatuar solo tenía una máquina, y con ella hacía tanto las líneas como el sombreado. Eso significaba estar cambiando constantemente la configuración para adaptarla a cada etapa del tatuaje. Con el tiempo empecé a adquirir más máquinas, a comprender sus geometrías y, poco a poco, a adentrarme en el mundo de la construcción.

Hoy puedo construir una máquina completamente a mano, y eso cambió profundamente mi manera de entender y ejercer mi trabajo. Ya no solo utilizo una herramienta: conozco cómo funciona, por qué responde de determinada forma y cómo sacar el máximo provecho de ella. Esa comprensión me da una gran ventaja al momento de elegir la máquina adecuada para cada situación y me permite trabajar con mucha más libertad y precisión.

¿Que es lo que mas valoras de el compartir en lo artístico con tus compañeros de tienda?

Lo que más valoro de compartir con mis compañeros de tienda es el intercambio constante que se genera. Creo que trabajar rodeado de personas que también viven el tatuaje con pasión hace que uno nunca deje de aprender.

Cada artista tiene una manera distinta de resolver una composición, de enfrentar un tatuaje o de entender el oficio, y poder observar esos procesos de cerca es una fuente de aprendizaje permanente. Muchas veces una conversación, una crítica honesta o simplemente ver trabajar a otro tatuador puede enseñarte tanto como una sesión completa de estudio.

También valoro mucho el compañerismo. Este es un oficio que muchas veces se vive de manera muy personal, por eso tener un espacio donde compartir ideas, apoyarse y crecer junto a personas que sienten el mismo respeto por el tatuaje es algo que considero fundamental. Creo que ese intercambio nos hace mejores tatuadores y también mejores personas.

Hipotéticamente hablando , ¿en qué época del tattoo te hubiera gustado trabajar y con quien?

Hay una época del tatuaje que siempre me ha llamado mucho la atención: los años 80 y 90s. Siento que fue un momento en el que el tatuaje comenzó a expandir sus límites y a expresarse de una manera más libre y artística, sin estar tan restringido por las estructuras más clásicas.

En ese período convivían influencias muy diversas: el tatuaje tradicional, el japonés, el tribal, pero también el grafiti, la pintura y la ilustración. Esa mezcla me parece fascinante, porque para combinar distintos lenguajes de manera auténtica primero hay que comprenderlos en profundidad. Creo que una buena fusión solo es posible cuando existe un respeto y un estudio serio de cada una de las tradiciones que la componen.

Para mí, la escuela de Ed Hardy representa una de las expresiones más interesantes de esa visión. Muchos de los tatuadores que se formaron bajo su influencia marcaron profundamente la historia del tatuaje, porque supieron recoger esa mirada artística y abierta sobre lo que era posible hacer dentro del oficio.

Y si tuviera que elegir a una persona con quien me hubiese gustado compartir o trabajar, sin duda sería Ed Hardy. Su manera de entender el tatuaje y de ampliar sus posibilidades artísticas ha sido una influencia enorme para mí. 

¿Cómo te gustaría que recordaran tu trabajo?

Mi trabajo lo van a recordar quienes lo llevan en su piel, y creo que así debe ser.

Espero que lo recuerden con cariño y que sientan que fue hecho por alguien que dedicó gran parte de su vida a aprender este oficio y a hacer cada tatuaje con el mayor respeto posible.

Al final, es para esas personas que trabajo todos los días.

Hablando de fondos , ¿que composición disfrutas más de hacer, piernas, brazos, espalda o frente?

Disfruto trabajar todas: espaldas, brazos, piernas y frentes. Cada una tiene algo que me gusta y plantea desafíos distintos.

Quizás la espalda y el frente resultan más cómodos porque te permiten apreciar la composición en su totalidad desde un solo plano. En cambio, las mangas y las piernas me parecen un desafío mucho más interesante, ya que son composiciones que deben funcionar desde distintos ángulos: de frente, de perfil y desde atrás. Lograr que una pieza mantenga su fuerza visual desde cualquier perspectiva es algo que realmente disfruto y me motiva.

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En tu carrera, ¿qué cosa hiciste que hoy en día te aconsejarías no haberlo hecho?

En lo personal, seguramente me arrepiento de muchas cosas, pero no tienen relación con el tatuaje.

Si pienso en mi carrera, probablemente me habría gustado hacer un aprendizaje más guiado cuando recién comenzaba. Eso me habría permitido entender muchas cosas antes y avanzar con menos dificultad. Sin embargo, también creo que ese camino hizo que desarrollara una mayor determinación y una necesidad constante de buscar respuestas por mi propia cuenta.

Siempre he sido una persona muy enfocada en el tatuaje. A pesar de las distracciones o de los momentos difíciles, nunca dejé de estudiar, practicar y buscar formas de hacer crecer mi oficio.

Si pudiera dar un consejo, sería este: si realmente sienten que aman el tatuaje, independiente de la época que estemos viviendo, intenten hacer algo que aporte al oficio. No se trata solamente de recibir o de ganar; también es importante entregar algo que haga crecer el tatuaje para quienes vienen después.

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¿Hacia donde te gustaría que se fuese desarrollando tu trabajo?

Creo que hoy estoy recorriendo el camino que siempre imaginé. Para mí, eso significa tener la libertad de organizar mi tiempo entre pintar, tatuar y construir máquinas, que son las tres cosas que más disfruto hacer.

En los últimos años también he tenido la oportunidad de desarrollar proyectos de gran formato, algo que me pone muy contento porque es el resultado de muchos años de estudio, tanto en solitario como junto a mis compañeros de la tienda.

Espero no dejar nunca de aprender. Mi intención es seguir transformando todo ese conocimiento en mejores tatuajes y mejores máquinas, manteniendo siempre viva la curiosidad por este oficio.

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¿Algún plan para futuro?

Nunca he sido una persona que planifique demasiado a largo plazo. Con el tiempo entendí que, cuando uno pone demasiadas expectativas en el futuro, muchas veces dejas de disfrutar el presente.

Prefiero concentrarme en lo que tengo cerca, seguir trabajando y dejar que las cosas se construyan de manera natural.

Por supuesto, siempre hay proyectos que me entusiasman: viajar, conocer nuevos lugares, seguir tatuando, continuar construyendo máquinas y, sobre todo, seguir viviendo el tatuaje de la forma en que lo he hecho hasta ahora.

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