¿Cuál es tu historia hasta llegar a la construcción de máquinas?.
Desde niño siempre he tenido una mente curiosa y me ha interesado mucho cómo y por qué funcionan las cosas, especialmente el aspecto técnico. Comencé como aprendiz de Mao en su estudio de Madrid en el año 93. Él conocía bien el funcionamiento de las máquinas y vio mi interés en todo lo relativo al lado técnico, además del artístico, así que aprendí las bases con él.
Pronto comencé a poner en práctica todo lo que iba aprendiendo de Mao y de mi propia experiencia. Ajustaba y mantenía mis propias máquinas para que funcionasen a mi gusto y según mi forma de tatuar. De vez en cuando construía alguna para mí o para algún amigo y entendí mucho mejor todo aquello, porque una cosa es mantener las máquinas a punto y otra muy distinta es fabricarlas; son dos cosas muy diferentes.
Cuando en el año 2015 me vi obligado a dejar de tatuar por problemas de salud, comencé a fabricar y vender máquinas para ganarme la vida sin tener que renunciar a seguir formando parte de este gremio.

¿Cómo ves el uso de máquinas de bobinas en España?
Evidentemente, su uso ha disminuido en los últimos años. Mucha gente ha cambiado las bobinas por las rotativas y los pens, que son rotativas ” glorificadas”. Sin embargo, también hay mucha gente que sigue usando máquinas tradicionales de bobinas, especialmente para hacer líneas. Además, bastantes personas que probaron las máquinas modernas durante un tiempo han regresado a las bobinas porque aquello no era lo suyo. También hay muchos tatuadores jóvenes que optan por usar máquinas de bobinas después de probar otras opciones.
En general, pienso que las bobinas siguen gozando de buena salud, al menos en los círculos del tatuaje tradicional.
El pasado mes de junio, Sento, de Valencia, organizó un evento en su estudio al que fuimos invitados muchos profesionales con 20 años de experiencia o más: el A.N.T.I. 2026. La idea era hacer un viaje en el tiempo… ¡y fue increíble! Solamente podían usarse máquinas de bobinas y poner los calcos con Dettol. Las puertas estaban abiertas a todos los visitantes que quisieran acercarse y vivir la experiencia.
Vino gente de todas partes y me quedé flipado al ver la cantidad de tatuadores jóvenes que asistieron y quisieron ser parte de aquello.
Sí, las bobinas siguen estando al pie del cañón y preveo que, en un tiempo no muy lejano, lo estarán aún más.

¿Cuáles serían las ventajas para ti de un máquina electromagnética?
Es difícil explicar esas ventajas sin compararlas con los demás tipos de máquinas para que sean evidentes. No pretendo ensalzar a unas a costa de desvirtuar a las otras. Todas las máquinas tienen sus ventajas y su utilidad. Pero, como me preguntas por las ventajas de las máquinas de bobinas en concreto, te diré que existen una serie de ventajas objetivas y concretas frente a las máquinas rotativas y a los pen:
- En las máquinas de bobinas (electromagnéticas), la velocidad y la fuerza son independientes la una de la otra. La velocidad se ajusta por medio de la longitud y el grosor de los flejes, el tamaño de las bobinas y el condensador, la geometría del chasis, el peso del martillo (armature bar)… Una vez que hemos ajustado la velocidad a la que queremos trabajar, podemos regular la potencia (fuerza) de la máquina ajustando el voltaje, y la velocidad se mantendrá constante. Esto es fundamental para trabajar en distintas partes del cuerpo o con distinto número de agujas.
En una máquina rotativa, la velocidad y la fuerza de la máquina van siempre unidas. No puedes tener más de una sin tener más de la otra, por lo que, para cuando encuentres la velocidad justa para tu forma de trabajar, seguramente tengas más potencia de la que necesitas y viceversa: cuando encuentres la potencia idónea para una parte del cuerpo o un tipo de piel determinado, tu máquina será demasiado lenta o demasiado rápida. No es fácil encontrar el equilibrio justo. Esto puede acarrear un trauma innecesario para la piel y tatuajes que pierden mucho pigmento una vez cicatrizados.
Con una máquina de bobinas se pueden conseguir máquinas más rápidas con menos potencia, lo cual es una ventaja a la hora de hacer líneas.
Gracias a los flejes (muelles), que actúan como los amortiguadores de un coche, las máquinas de bobinas autorregulan la profundidad a la que penetran las agujas en función de la resistencia que van encontrando en la piel, lo que evita un trauma innecesario, líneas reventadas, etc.
El mantenimiento es más sencillo y más económico. En una máquina de bobinas solo hay una parte móvil, que es el fleje trasero. Si se parte, puedes cambiarlo tú mismo (y, como profesional, deberías saber cambiarlo) en cuestión de cinco minutos y seguir trabajando. El precio de un fleje es inferior a cinco euros.
Una rotativa tiene muchas partes móviles que pueden (y suelen) estropearse: rodamientos, bielas, levas, motores… Cuando una sola se estropea, toda la máquina deja de funcionar correctamente y hay que reemplazar la pieza que, por lo general, suele ser cara, además de tener que recurrir a fabricantes o a servicios técnicos. Esto suele conllevar largos plazos de espera, envíos, etc. Y con los pens el asunto se complica aún más: circuitos electrónicos complicados, reparaciones caras… Son prácticamente imposibles de mantener y reparar por el tatuador.
En cuanto a las «ventajas» o diferencias subjetivas de las máquinas de bobinas, dependen de cada uno. Hay mucha gente que prefiere las bobinas porque son parte de la tradición, por el sonido, porque sienten una experiencia distinta y especial cuando las usan; sienten que tienen alma y magia… No voy a entrar a discutir esto porque, como he dicho, es completamente subjetivo, aunque entiendo y comparto esos motivos.

Según tu experiencia, ¿de qué depende que una máquina de bobinas sea una buena herramienta o no lo sea ?
En primer lugar, tiene que sentirse como una herramienta sólida y robusta. No me refiero al peso, sino a la construcción: hecha para durar toda una vida (o dos). Debe soportar largas sesiones de trabajo sin alteraciones en el funcionamiento y sin calentarse. La máquina debe funcionar al cabo de varias horas exactamente igual que durante el primer minuto.
Flejes y martillo, bobinas, tornillo de contacto y el centro del tubo: todo debe estar perfectamente alineado. La máquina debe tener un sonido constante, sin altibajos de velocidad ni picos de corriente. Debe sentirse bien equilibrada en la mano al trabajar con ella y ser ergonómica, sin aristas ni picos incómodos que se claven en la mano o incomoden.
Por eso es importante que el constructor sea tatuador, porque, entre otras cosas, entiende y sabe el suplicio que es trabajar con una máquina que se clava en la mano, que se calienta en exceso o que empieza a hacer cosas raras en mitad del tatuaje.
En resumen, una buena máquina te debería permitir enfocarte únicamente en el tatuaje que tienes entre manos, hacer tu trabajo más fácil en lugar de estar pendiente de ella mientras trabajas. Y, si además es bonita, ¡mejor!

¿Qué pros y contras ves en una máquina pen?
Objetivamente, creo que son sencillos de usar y cómodos. Me parecen prácticos a la hora de viajar porque uno solo puede sustituir a varias máquinas gracias a las agujas de cartucho y a las baterías.
Personalmente, nunca llegué a usarlos cuando aún tatuaba porque, si no recuerdo mal, aún no existían o justo acababan de aparecer en el mercado. Aunque creo que son prácticos para ciertas cosas, no pienso que sirvan para todo.
Siempre he recomendado las bobinas para hacer líneas y, personalmente, nunca usaría una rotativa directa (que es lo que realmente es un pen) para eso. Usé rotativas cuando aún tatuaba, pero siempre me parecieron una mala idea para hacer líneas; ya he explicado antes por qué.
El tema del mantenimiento y las reparaciones también me parece un gran inconveniente, como también he dicho ya. Además, el hecho de que no se puedan esterilizar me parece una gran pega, ya que cumplen la función del grip, que siempre debería ser esterilizable o desechable.

¿Cuál es, para ti, el beneficio de utilizar herramientas artesanales en un campo que es netamente artesanal como el tatuaje?
Creo que es importante para mantener vivo el tatuaje como oficio y tradición. Una máquina artesanal siempre tiene en cuenta las necesidades del tatuador, especialmente si el constructor también es tatuador (algo que me parece importante), porque conoce de primera mano esas necesidades.
Además, el cliente sabe que siempre va a haber una persona detrás que responde del producto y va a solucionar cualquier problema que surja con la máquina. Es un trato más personal y humano.
No voy a caer en la crítica por el giro que ha dado el mercado en los últimos años. Que cada uno compre lo que quiera… o lo que pueda. Creo que el panorama ya lo describió bastante bien Rue McLean (TRUE LINE) en el artículo que escribió en esta misma revista. Recomiendo leerlo.
En cualquier caso, yo recomiendo que la decisión de usar un tipo u otro de máquina sea fruto de la experiencia, no de una moda o de la simple comodidad mal entendida.

¿Cuál crees tú que es la importancia de vender material sólo a profesionales?
Hacer un tatuaje conlleva riesgos y peligros para la salud del cliente y del tatuador. La única manera que tenemos de asegurarnos de que el material que vendemos está en buenas manos es vender exclusivamente a profesionales.
Un tatuador profesional debe conocer estos riesgos y saber cómo evitarlos. En España y en otros países existen exigencias legales (vacuna de la hepatitis B, cursos higiénico-sanitarios) que son imprescindibles para conceder la licencia a un estudio y a los profesionales que trabajan en él.
Hoy en día, cualquiera puede comprar una máquina, tinta, etc., online, tatuar en la cocina de su casa y arruinarle la salud y la vida a otra persona. El problema es que, cuando esto ocurre, pagan las consecuencias los tatuadores profesionales, porque se demoniza al tatuaje en general.
Personalmente, solo vendo mis máquinas a profesionales que trabajen en estudios con licencia y que tengan al día todo lo que exige la ley.

Para ti, como constructor, ¿cuál es la parte más bella de hacer máquinas artesanales?
Paso mucho tiempo solo en el taller, desconectado del mundo. Cuando aún tatuaba, en el estudio siempre estaba rodeado de gente: compañeros de trabajo, clientes… Era un ambiente de trabajo muy ameno, aunque también tenía su parte introspectiva; llega un momento en el que te sumerges en el tatuaje que tienes entre manos y te olvidas del mundo exterior.
Lo mismo ocurre cuando estás fabricando una máquina, y eso lo disfruto mucho. En el taller escucho música mientras trabajo o algún colega pasa de vez en cuando de visita, pero a veces echo de menos ese lado social, que me encanta.
Cuando voy a alguna convención y se acerca algún cliente a saludar y me dice lo contento que está con sus máquinas, o me envía un mensaje por redes diciendo que siente que su trabajo le resulta más fácil o que incluso nota que su técnica ha mejorado gracias a alguna máquina que le hice, me doy cuenta de que todo ese tiempo que paso en el taller merece la pena y tiene un impacto ahí fuera.
Eso, para mí, es la parte más bella del trabajo.

¿Qué instancias crees es importante mantener para que el tatuaje clásico pueda seguir en el tiempo?
Cuando consideramos que algo es clásico, estamos diciendo que ha superado la prueba del tiempo. Si hablásemos de literatura, nos costaría mucho creer que las obras de Cervantes o de Balzac se puedan dejar de leer o de publicar algún día, que desaparezcan; aunque su demanda sea menor, siempre estarán ahí.
Lo mismo pienso de cualquier estilo de tatuaje clásico, ya sea americano, europeo, japonés… Lo importante es que siga habiendo tatuadores y coleccionistas que lo amen, lo protejan y lo transmitan.
Si me preguntas si creo que todos los tatuadores que hoy se dedican al tatuaje clásico van a seguir teniendo la misma demanda dentro de 10 o 20 años, sinceramente, no lo sé; el mercado manda, los estilos van y vienen, pero de que el tatuaje clásico perdurará no tengo ninguna duda.
Y lo mismo pienso de los estudios de tatuaje tradicionales, esos estudios de calle que son lugares mágicos.

¿Cómo y dónde te puede contactar la gente?
Me podéis escribir a través de Instagram @susomora o por correo electrónico a
suso.mora@gmail.com . Os agradezco mucho vuestro interés. Un saludo.


